¿No sabes cómo decírselo?

Quiero cerveza artesana!

Beber cerveza o beber cerveza de verdad, esa es la cuestión

Cerveza artesana 17 de Diciembre de 2014

Adaptando la célebre frase de Shakespeare en su ilustre obra, Hamlet, llegamos a una encrucijada de fácil solución. Ser o no ser (cervecero), beber o no beber (cerveza de verdad). Antes de empezar con tono irónico, quiero dejar una cosa muy clara. Siempre, siempre, en todo momento y en todo lugar, beber cerveza requiere de un ejercicio de responsabilidad. Si te tomas 10 cañas seguro que las consecuencias serán considerables. Si bebes, pruebas y disfrutas con la moderación suficiente y amplio sentido común de este líquido de Dioses, la cerveza será un amigo fiel con el que compartir momentos inolvidables. Lo dicho: Responsabilidad. Y en base a dicha responsabilidad escribo este post:

¿Por que digo que tiene fácil solución la abstracta frase “Ser o ser (cervecero), beber o no beber (cerveza de verdad)”?

Porque sólo un motivo es excusa para no disfrutar de una buena cerveza artesana, y esa no es otra que el ser alérgico a alguno de sus naturales componentes. Lo demás son excusas. Mi primera cerveza la saboreé con 20 añazos (y con limón). No había probado ni gota de alcohol hasta ese día, palabra. La verdad es que no me disgustó tanto como pensaba, y eso que no era de verdad, era una de esas pseudo-cervezas. Poco a poco, e insisto, siempre con moderación, mi gusto y afición por este maravillo líquido fue in crescendo. Tanto es así que llega el día en que no te conformas con lo que tienes, pruebas una de esas cervezas que llamaban artesanas, y... ¡¡no hay color!!

Haciendo un símil con las bicis. Probar una artesana es muy similar a:

  1. Aprender a ir en bici
  2. Ir con una bici del año 27 c.C., que hace mucho ruido y pesa un quintal.
  3. Te dejan probar una bici de verdad. Engrasada, limpia, peso normal, no hace ruido, etc.

Una vez pruebas una bici de primera es imposible volver a segunda división. Probar una cerveza artesana es disfrutar de algo que quizás no pensabas que existiera, ir a mundo que nunca habías visto, y del que no quieres volver. No vuelvas, no hace falta, de ello se encargan los cientos de cerveceros nacionales que a día de hoy venden sus cervezas artesanas. No tienes excusa para no disfrutar de una buena birra de verdad.


 
A la hora de beber cerveza he oído a lo largo de años varios motivos para no disfrutarla:

  • Mucho gas: Eso es porque no has probado la cerveza artesana. Es cerveza que se elabora siempre bajo procesos estrictamente naturales, y el gas que se obtiene se debe a la gasificación y doble fermentación en botella. No se le insufla gas a discreción como en las marcas comerciales que conoces.
  • Muy amarga: La cerveza es amarga, eso no va a cambiar nunca. Conforme la edad avanza la aversión a lo amargo va disminuyendo, seguro que si hace mucho tiempo que no has probado una, seguro que a día de hoy te vas a llevar una sorpresa agradable. Y cuanto más fresca esté más te gustará.

Resumiendo: Si te gusta la cerveza, la cerveza artesana será un placer mayúsculo. Disfruta de la cerveza de verdad.